Por Andrés Pinzón, Julián Sanguinetti e Ignacio Cabarcos. Fernando Tornello es una de las voces más reconocidas del automovilismo argentino y latinoamericano. Con décadas de trayectoria relatando y analizando la Fórmula 1, se ha convertido en una referencia obligada para los fanáticos del deporte motor. Su mirada combina precisión técnica, memoria histórica y una fuerte conexión emocional con las grandes épocas del automovilismo. En un contexto donde la F1 atraviesa una expansión global sin precedentes y el automovilismo argentino busca reordenar jugadores entre nuevas categorías, cambios reglamentarios y tensiones económicas, Tornello ofrece una perspectiva privilegiada para comprender el presente y futuro de este deporte.
¿Cómo describiría el estado actual del automovilismo argentino en relación con su historia?
Siempre tuvo una riqueza enorme, tanto en talento como en tradición. Hoy atraviesa un periodo de transición: hay categorías muy competitivas, como el Turismo Carretera o el TC2000, que sostienen una base sólida de público y equipos, pero también existe una fragmentación que dificulta la unificación de esfuerzos. En comparación con décadas pasadas, cuando Argentina podía proyectar pilotos a Europa con más frecuencia, ahora las condiciones económicas complican ese salto, aunque el potencial sigue estando. El país mantiene una pasión extraordinaria por el deporte motor, y eso es un capital cultural que no se pierde.
¿Qué diferencias nota entre la Fórmula 1 que narraba hace 20 o 30 años y la actual?
La F1 actual es infinitamente más global, más tecnológica y más comercial. Antes había un espíritu más artesanal, incluso romántico. Hoy los equipos son estructuras corporativas gigantes, con cientos de ingenieros y simulaciones que determinan casi cada decisión. Sin embargo, la esencia —el desafío entre pilotos al límite— sigue ahí. Lo que sí cambió es la forma de comunicarla: antes había que imaginar mucho más; ahora el espectador tiene datos en tiempo real, cámaras on board, estrategias en pantalla. Como relator, la tarea pasó de “describir lo que no se ve” a “ordenar y contextualizar lo que se presenta”.
¿Qué impacto tuvieron las redes sociales en la vida de los pilotos y en la cobertura periodística del deporte?
Las redes sociales cambiaron por completo el vínculo entre pilotos, equipos y público. Antes el acceso era limitado y cualquier declaración tenía mucho peso. Hoy hay una sobreexposición constante: los pilotos construyen una imagen, interactúan con fans y a veces incluso generan conflictos o rumores sin quererlo. Para el periodismo, esto implica un desafío doble: filtrar la información real en medio del ruido digital y a la vez aprovechar la inmediatez que permiten estas plataformas. Para la F1, especialmente, fue clave para atraer público joven.
Fórmula 1 como fenómeno popular
¿Cree que el fenómeno popular de la Fórmula 1 en Latinoamérica aumentó con el éxito de “Drive to Survive”?
Sin dudas. “Drive to Survive” abrió una puerta enorme para un público que quizás antes veía la F1 como algo lejano o demasiado técnico. La serie humaniza a los pilotos, muestra tensiones internas, rivalidades y un detrás de escena que no suele verse en las transmisiones tradicionales. Esto generó una ola de nuevos fanáticos, especialmente jóvenes y mujeres, algo que la F1 siempre quiso ampliar. Obviamente, no todo es exacto o fiel al 100%, pero como producto televisivo cumplió con su objetivo: captar atención y renovar audiencias.
¿Cómo evalúa el rol de Argentina en la formación de pilotos en comparación con otros países de la región?
Argentina tiene una historia enorme, pero en los últimos años Brasil y México lograron estructuras más efectivas para llevar pilotos a Europa. La razón principal es económica: el automovilismo es un deporte muy costoso, y sin apoyo privado o estatal resulta casi imposible sostener una carrera internacional. Sin embargo, el país sigue formando pilotos talentosos. Falta un proyecto integral que acompañe desde el karting hasta las categorías de ascenso en Europa, como hacen academias de otros países.
¿Qué cualidades debería tener un piloto argentino que aspire a llegar a la Fórmula 1 hoy en día?
Además del talento natural, que es indispensable, hoy se necesita una formación muy completa. Los pilotos deben tener preparación física, capacidad de análisis de datos, habilidades para trabajar con ingenieros y también manejo de su imagen pública. La F1 moderna exige que un piloto sea casi un atleta-científico, dispuesto a estudiar, a adaptarse y a entrenar mentalmente. También necesitan resiliencia, porque competir en Europa implica cambios culturales, presión económica y una competencia feroz desde muy jóvenes.
¿Hay algún piloto argentino actual que considere con potencial internacional destacado?
Hay varios talentos en categorías internacionales y nacionales que muestran condiciones muy buenas. Lo que falta es continuidad. Muchos pilotos argentinos hacen campañas brillantes, pero sin un respaldo financiero sostenido queda difícil evolucionar hacia categorías de mayor visibilidad. El potencial existe, pero convertirlo en resultados internacionales requiere un apoyo que trascienda a la familia o a pequeños patrocinadores.
¿Cómo ve el futuro del periodismo deportivo especializado en automovilismo?
Creo que el periodismo deportivo tiene que adaptarse a un contexto donde la información está disponible en todos lados. Lo que marca la diferencia hoy es la credibilidad, el análisis y la capacidad de contar historias. El público ya no quiere solo saber quién ganó; quiere entender por qué, cómo y qué implica. Las plataformas digitales ofrecen oportunidades, pero también requieren profesionalización: contenido de calidad, verificado, con narrativa. El periodismo del futuro será más interpretativo y menos dependiente de la mera transmisión.
¿Qué lugar ocupa la pasión en su carrera después de tantos años relatando Fórmula 1?
La pasión es lo que lo sostiene todo. Yo me enamoré del automovilismo de chico y todavía siento la misma emoción cuando aparece el semáforo en rojo antes de una largada. Con el tiempo uno adquiere experiencia, técnica, memoria histórica, pero la pasión se mantiene intacta porque el deporte siempre ofrece algo nuevo: un piloto que sorprende, una carrera caótica, una remontada increíble. Relatar F1 es acompañar a millones de personas en experiencias que los marcan; eso es un privilegio enorme.
¿Qué mensaje le daría a los jóvenes que quieren dedicarse al periodismo deportivo?
Les diría que estudien, que se preparen y que sean curiosos. El periodismo deportivo no es simplemente ver carreras o partidos; es entender la historia, los reglamentos, las dinámicas internas y también el contexto social. Hoy hay muchísimas herramientas para aprender, desde videos técnicos hasta bibliografía especializada. Y sobre todo, que sean honestos con el público. La credibilidad es el capital más importante que tiene un periodista, y se construye con trabajo y responsabilidad.
Fernando Tornello representa una combinación única de conocimiento, pasión y compromiso con la divulgación del automovilismo. Su mirada sobre el presente y futuro del deporte motor permite comprender tanto los desafíos de la industria como las oportunidades que ofrece este tiempo de cambios acelerados. Su trayectoria sigue inspirando a nuevas generaciones de periodistas y aficionados, recordándonos que, aunque la tecnología avance y las categorías evolucionen, la esencia del automovilismo.
