Por Ignacio Cabarcos. El Salón Pueyrredón, refugio del under del punkrock porteño, festeja este agosto de 2025 sus 28 años de vida. Un proyecto que comenzó entre varios amigos que juntaron lo que tenían yformaron sobre Avenida Santa Fe una institución de la música en Capital Federal.
A lo largo del mes celebraron múltiples shows con grandes bandas de la escena del punk nacional e internacional, como es el caso de Trostky Vengarán. La banda uruguaya cruzó el charco para acompañar en sus festejos al Salón que tantas veces los acogió en sus primeras incursiones en el país y que actualmente, les queda chico. En su última visita al país habían llenado dos fechas seguidas en Uniclub, recinto ubicado a metros del Abasto y previamente habían llenado su primer Teatro Vorterix.
Por casi dos horas dieron un show espectacular a la altura de una ocasión tan especial como lo es este festejo. Se dieron el gusto incluso, de adelantar una canción de su próximo disco, titulada ¨Barrio¨. Repasaron toda su discografía a lo largo de la noche e incluso trajeron a una invitada, Clipper, para interpretar un tema en conjunto.
¨Gracias a esta hermosa familia por invitarme y a ustedes por venir a festejar el cumpleaños del Salón¨ destacó la artista de música urbana.
La banda sonó con el sonido fuerte y enérgico al que tiene acostumbrados a sus fans: la guitarra con mucha distorsión a cargo de Hugo ¨Llamarada¨ Díaz, el cual recibe su nombre de unos tatuajes similares al fuego en sus muñecas y que incluso Guillermo Peluffo, vocalista de la banda, destacó que se ¨prende fuego en cada escenario¨. ¨Cuico¨ Perazzo en batería, con una fuerza impresionante al tocar por casi dos horas y Granitzen completando el trabajo con su sobrio bajo eléctrico.
Pelos de colores
El ambiente (como siempre que se lleva a cabo un recital punk) fue muy enérgico: personas que se subían al escenario para después saltar hacia el público, pelos de colores y peinados de lo más vistosos y hasta un hombre que vestía una máscara de lucha libre mexicana y que ya es muy común verlo en este tipo de shows. ¨Es mi segunda casa¨ señaló el hombre de la máscara violeta que se arrojó en varias oportunidades, luego del recital.
Todas las personas que se acercaron al recital llegaron con elementos representativos de esta subcultura, como lo son remeras de bandas del género como Misfits o Ramones, cadenas colgadas de los costados de sus jeans rasgados y las infaltables camperas de cuero, que son un símbolo del punkrock. El humo en el aire, las luces de colores de los reflectores y los coros del público terminaron de formar un ambiente de júbilo y festejo por el aniversario del recinto madre del punkrock under en Capital Federal.
Otras bandas del género se presentaron a lo largo del mes pero la presencia de la banda uruguaya es la más destacada al tratarse de una presencia internacional y que no se guardó nada en el festejo del recinto y pensando ya en su inminente próximo disco.
