Por Felipe Leivas. En un sàbado de clima agradable y cielo despejado, los bomberos están listos para un nuevo día de trabajo. Están en el Cuartel de Bomberos Voluntarios de Vuelta de Rocha, ubicado en la calle General José Garibaldi 2042, en el barrio de La Boca, a solo unos metros del Riachuelo. Una institución que se creó el 1 de junio de 1884: desde esa fecha está al servicio de los vecinos.
Todos los sábados son las jornadas de clases para los aspirantes y para los bomberos en actividad, tanto teóricas como prácticas. Una actividad a la que son citados todos los que trabajan en el lugar.
Desde muy temprano los responsables realizan compras para asegurarse las provisiones para la cocina, una tarea que encaran los mismos cocineros que se encargan de preparar el plato del día para toda la dotación. Por supuesto también se llevan a cabo otras tareas rutinarias como la limpieza del establecimiento.
Los móviles pintados de un llamativo verde los diferencia de los bomberos oficiales, cuyos vehículos son de color rojo. Sobre el playón, también se pueden ver todos los elementos listos y ordenados prolijamente por los mismos bomberos que en un día típico de capacitación aprenden a utilizar y mantener correctamente.
Ejercitar para las emergencias
Hoy, como todos los sábados por la tarde, se ejercitan las distintas situaciones que se pueden presentar en una emergencia: sofocar un incendio, rescatar personas atrapadas, colaborar con siniestros viales, como tantos otros escenarios posibles.
En caso de que se requiera una intervención, los bomberos presentes deben formar un semicírculo y actuar, ya que de ninguna manera pueden abandonar sus puestos ante estos casos. En el cuartel hay dos guardias, una diurna y una nocturna; todos sus integrantes están dispuestos a exponer sus vidas para salvar al prójimo.
Los bomberos voluntarios cumplen distintas funciones: la respuesta ante los incendios o el manejo de la unidad canina que sirven para localizar a personas atrapadas, explosivos, etc. A su vez, durante algunos eventos deportivos o recitales se encuentran presentes en los estadios, en alerta para reaccionar ante cualquier posible emergencia.
Además, realizan tareas de apoyo comunitario, como la realización de colectas en Navidad y Reyes, acompañado del reparto de juguetes en los hospitales a niños. Por último, los bomberos forman parte de las distintas celebraciones que hay en el barrio.
Se acerca la noche y las tareas del cuartel no paran; Roberto, un bombero instructor con varias décadas de experiencia, describe qué hace el furriel: “es el bombero que realiza un parte detallado de cualquier evento en el que intervenga el cuartel. Estos reportes deben ser archivados, pues pueden ser solicitados por la policía, la justicia o fiscalía y por compañías de seguros.”
También enfatizó en lo fundamental que es la labor de los bomberos: “Hay que tener en cuenta esta premisa, los bomberos siempre tienen relación con todo lo demás, sería como el común denominador en Matemática.”
Roberto utiliza su experiencia como bombero voluntario, que es de más de 50 años, para la capacitación de los nuevos aspirantes y, de esta forma, mejorar la actuación del cuartel.
Tras la finalización de un nuevo día, se retoman las tareas de limpieza y mantenimiento. Todo debe estar preparado para la llegada de una nueva guardia y nunca deja de sentirse el aire fresco del trabajo voluntario que tanto esfuerzo requiere y por el que estos hombres y mujeres no piden nada a cambio. Tanto los dormitorios masculinos, como los femeninos están siempre listos para recibir al personal que necesite tomar descansos.
Este cuerpo de bomberos se mantiene con un subsidio anual gubernamental, con donaciones y los fondos que puedan aportar las ventas de rifas y bonos contribución. Ellos son parte indispensable de nuestra sociedad trabajan en armonía con otros cuarteles de Bomberos Voluntarios o Bomberos de la Ciudad. Y a pesar de un historial de sacrificio permanente donde a veces puede haber secuelas psicológicas, ellos siguen prestando dignamente su servicio.
