Por Sol Paredes. Sonaba un folklore y se unían los aplausos al compás de la música. Desconocidos que bailaban juntos por unos minutos, los hombres zapateaban, aunque no llevaban los zapatos de bailes y las mujeres zarandeaban con una pollera imaginaria. Los pañuelos de distintos colores y tamaños se alzaban cuando se deslizaban frente a frente por el estilo de baile de la melodía escuchada.
Las sonrisas de los que bailaban se replicaban en los costados de aquellos que estaban observando cómo lo hacían. Una mujer con un buzo y el escudo nacional impreso en él, un hombre que vestía sweater, jeans y un gorro azul, o una pareja de extranjeros que miraban con atención y curiosidad el baile para luego, imitarlo y acompañar a las parejas durante la canción. J cordobesa, media caña o chamamé, distintos estilos de bailes uno tras otro, sin descanso de por medio.
Luis, participe del grupo de baile de danzas folklóricas “El Resero”, asistió a la feria para bailar con sus compañeros por el 17 de agosto, fecha que conmemora el fallecimiento del General José de San Martín. “Lo que me gusta es que sigue manteniendo lo tradicional de este país. El ambiente gauchesco, los artesanos y el hecho de venir a bailar me encanta”. Hace 10 años que baila junto a su esposa: “tratamos de bailar y aprender a bailar todo lo que se pueda. Es una maravilla poder compartir con la pareja lo que a uno le gusta, es fascinante”.
Parejas bailando y Luis junto a su esposa
Como cada domingo, la “Feria de las Artesanías y Tradiciones populares argentinas”, más conocida como “Feria de Mataderos” brinda espectáculos de baile y canto, y junto a ellos, el despliegue de puestos a lo largo de las avenidas, desde las 11 hasta las 18 horas. Desde su fundación en junio de 1986 por Sara Vincour (parte del Programa Cultural en Barrios), se ubica sobre la Avenida de los Corrales y la Avenida Lisandro de la Torre. Familias pasean por las calles de adoquines, que guardan la esencia de aquellos primeros caminos del barrio, para disfrutar de la tradición argentina.
Los puestos en Avenida de los Corrales
En su espacio de trabajo, Milena (@milenascanzi) dibujaba un diseño para luego plasmarlo sobre el metal con pinturas de colores y precisión con el pincel. Hace un año que está en la feria y hace 14 que eligió el arte del fileteado. “El clima es lindo, siempre buena onda entre los puesteros y la gente que viene”. Sobre la feria, Milena comentó que “tiene mucha variedad, dentro de lo tradicional, que está bueno encontrar”.
En frente, Alberto (@artesaniastango) trabajaba sobre el cuero con sus máquinas correspondientes y una sonrisa en su rostro por hacer lo que ama, hace ya 35 años: “esta es mi forma de vivir, vivo de que hago y mi trabajo lo hago con pasión”. Él comenzó en la feria en 1991, tan solo unos años después de su fundación. Un primo que hacía artesanías le enseñó, a él le gustó y comenzó a mostrarlo en Mataderos hasta el día de hoy. “La idea de ella (Sara Vincour) era traer lo del campo a la ciudad, en una parte histórica. Está muy bien la pensada la idea y sigue todavía”.
El puesto de fileteado porteño y Alberto junto a sus artesanías
El olor a aceite hirviendo por las tortas fritas o los pastelitos de hojaldre de dulce de membrillo y batata se mezclaba con el humo de las parrillas. Los fiambres, chocolates de Bariloche y la miel o el dulce de leche artesanal estaban uno al lado del otro para acercarle al público las comidas regionales. “Venimos super tempranito, preparamos todo aquí y amasamos. A las 10 de la mañana ya está todo para que la gente pueda comprar”, contó Patricia mientras acomodaba las tortas fritas en la fuente. Acerca de las tradiciones, ella dijo que “es lindo y es algo que no tiene que perderse”.
Comida regional, el humo de la parrilla y las banderas argentinas
La “Feria de Mataderos” es mantener las tradiciones y costumbres argentinas, es la unión con el pasado, el encuentro con la cultura nacional de aquellos que no la conocen.
